Zamorano Pone a Soñar a Ecuador

Zamorano Pone a Soñar a Ecuador La oportunidad de obtener una educación de clase mundial en Zamorano es un sueño casi inalcanzable para cientos de jóvenes de escasos recursos en Ecuador. Pero hay todo un ejército de personas e instituciones en el país, y fuera de él,  que logran hacer de esos sueños una maravillosa realidad.

La presencia de estudiantes ecuatorianos en la Escuela Agrícola Panamericana (EAP), conocida como Zamorano, ha sido tradicionalmente una de las más numerosas, tal como lo atestiguan las siguientes cifras: hasta la fecha, han egresado de la escuela 1.403 ciudadanos de ese país; el primer ecuatoriano se graduó en 1947 – apenas dos años después de concluida la II Guerra Mundial –; en el 2010 entraron a Zamorano 94 ecuatorianos, número mayor al de estudiantes de Honduras, el país sede de la escuela, y actualmente hay 228 ecuatorianos en el campus, lo que convierte a esta comunidad en la segunda más numerosa.

La participación ecuatoriana ha sido tal que el 31 de mayo de 2009 el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, visitó el campus de Zamorano en Honduras. Esa visita, entre otras cosas, serviría para aumentar aún más la presencia ecuatoriana en la EAP, ya que por disposición del mismo Presidente, se estableció un plan de becas gubernamental por medio del Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo (IECE), para los siguientes cuatro años.

Gracias a este programa, 190 ecuatorianos de escasos recursos se podrán beneficiar con una beca completa o parcial, según los criterios técnicos que se apliquen a cada caso al momento que completen el proceso de admisión.

El valor total que el IECE estará invirtiendo en las becas para estos jóvenes ronda los US$ 5.2 millones. La distribución de las becas es la siguiente: 10 becas completas anuales por cuatro años, para un total de 40; 30 becas parciales (33% de la matrícula) anuales por cuatro años, para un total de 120; y 30 becas parciales (33% de la matrícula) para 30 estudiantes que ya se encuentran estudiando en Zamorano. Todas ellas hacen un total de 190.

Los últimos favorecidos de este programa estarán egresando de Zamorano en el año 2016.

EL SUEÑO ZAMORANO
Para muchos jóvenes latinoamericanos, incluyendo los ecuatorianos, obtener una beca es la única forma de aspirar a ingresar a Zamorano, cuyo costo de una carrera de ingeniería de cuatro años ronda los US$56.000. La ecuatoriana María Dolores Camaye es una de esas jóvenes de escasos recursos que se atrevió a soñar.

Ella es la mayor de tres hermanas, hijas de un ama de casa y un motorista, ambos sin escolaridad, residentes en la provincia andina de Cotopaxi, a 70 kilómetros de Quito.

En su infancia, María Dolores asistió a una escuela rural en su comunidad, pero su instinto le decía que si permanecía allí, no iba a llegar muy lejos en la vida. Ya adolescente, decidió entonces ir a la capital a buscar mejores derroteros.

Para su fortuna, encontró trabajo como empleada doméstica en la casa de Germán Espinoza, un egresado de Zamorano (1973) y miembro activo de la Fundación Privada Wilson Popenoe, una ONG con sede en Guayaquil, que brinda apoyo financiero a jóvenes ecuatorianos de escasos recursos que desean estudiar en Zamorano.

Germán comenzó a ayudarle a María Dolores a estudiar en Quito, inicialmente en un colegio a distancia. A la vez que estudiaba, María Dolores aprovechaba los fines de semana para ir a ver a su familia a Cotopaxi, especialmente para enseñarles a sus hermanas lo que iba aprendiendo en el colegio.

Mientras tanto, la hija de Germán, Adriana Espinoza, se fue a estudiar a Zamorano, en Honduras. A punta de escuchar los comentarios de Adriana sobre sus experiencias en Zamorano cuando llegaba de vacaciones a Quito, María Dolores se fue enamorando de esa universidad y el sueño de estudiar allí nació en ella.

Con ese anhelo en mente, se presentó en 2006 en Quito a hacer un examen de admisión para entrar en Zamorano. Desafortunadamente, María Dolores apenas logró obtener una nota de 7/150. Con esa calificación tan baja, no podía optar a una beca.

Pero Germán la motivó a seguir soñando con entrar a Zamorano y se comprometió a costearle sus estudios en una universidad local, para que se preparara mejor para un segundo intento de admisión en Zamorano. Asimismo, Germán le dio la oportunidad a Maria Dolores de dedicarse exclusivamente a sus estudios, sin tener que seguir trabajando  durante el día.

A raíz de su esfuerzo y dedicación, ésta joven llegó a ser la mejor estudiante de la Escuela Superior Politécnica del Ejército en Quito. Le fue tan bien en la universidad, que se ganó una pasantía en un kibutz en Israel. Ya para 2009, Maria Dolores estaba lista y se presentó nuevamente al examen de admisión para ingresar a Zamorano.

En este nuevo intento, Maria Dolores obtuvo el mayor puntaje entre 280 postulantes, provenientes de diferentes colegios y estratos sociales del Ecuador, con lo cual se hizo acreedora a una beca completa. Actualmente María Dolores  está cursando su primer año en Zamorano.

TEJEDORES DE SUEÑOS
El sueño de Maria Dolores y cientos de otros jóvenes ecuatorianos son posibles no solamente gracias al programa de becas del IECE, sino que también a otras iniciativas como la Fundación Nahuel, dedicada al desarrollo humano integral de niños y jóvenes de escasos recursos de las áreas marginales de Ecuador.

El programa de becas funciona con un 50% provisto por la Fundación Nahuel y el otro 50% por Zamorano. La Fundación se maneja mediante un fondo fiduciario administrado desde Suiza.

Según comentó el presidente de la Fundación Nahuel, Raúl Paredes, durante una visita al campus de Zamorano en mayo de 2010, en la actualidad la Fundación tiene becados a nueve jóvenes, todos de comunidades ecuatorianas muy pobres, particularmente de comunidades indígenas y campesinas.

Paredes explicó que los becarios tienen el compromiso de hacer proyectos de graduación sobre temas que afecten a sus propias comunidades, sobre todo que estimulen la formación de empresas en esas zonas, en especial mediante el rescate de productos alimenticios de gran valor nutritivo que ya no se cultivan o se hace en pequeña escala.

Otros grandes protagonistas que hacen realidad “el sueño Zamorano” para muchos jóvenes en Ecuador, son los mismos egresados de la EAP. Ecuador disfruta de dos de las asociaciones de graduados más dinámicas de América Latina: la de Quito y la de Guayaquil.

Los integrantes de estas asociaciones buscan jóvenes candidatos para entrar a Zamorano, visitando escuelas y colegios en todo el país, motivándolos a aplicar a los exámenes de admisión. Sin duda, sin la activa participación de los graduados o “Zamoranos”, como les gusta denominarse, no sería posible que la comunidad ecuatoriana en Zamorano fuera tan numerosa.

“YO SUEÑO CON LIMONCITO”
Pero el impacto de Zamorano en Ecuador no está únicamente en manos de sus  egresados activos, sino que también en el legado de jóvenes soñadores que ya se han ido y que llevaron la institución en su corazón hasta sus últimos días.

En 2006, el joven Juan José Castelló Zambrano se graduó a sus 20 años de Ingeniero Agrónomo en Zamorano. Lleno de ilusiones regresó a su natal Ecuador a comenzar una prometedora carrera en las fértiles tierras rurales de su país. Sin embargo, trágicamente, éste joven promesa falleció en julio de 2007 en un accidente automovilístico.

Al graduarse, sus padres le habían comprado una finca en Limoncito y Juan José se había involucrado apasionadamente en temas sociales de la comunidad.

Luego de su deceso, se creó la “Fundación Ing. Agr. Juan José Castelló Zambrano”para darle vida al proyecto “Yo sueño con Limoncito” que nació con Juan José y cuya finalidad es brindar educación y capacitación a los agricultores de la zona de Limoncito, comuna Bajada de Chanduy y demás áreas aledañas, para la reactivación de la producción agropecuaria en dichas zonas.

El proyecto tiene varios componentes: la Unidad Educativa Fiscal del Milenio, con el Colegio Experimental Agropecuario “Ing. Agr. Juan José Castelló Zambrano”, que consta de un bachillerato con opción de internado; la unidad educativa con 10 años de educación básica “Carlos Moreno”; una granja integral autosustentable; un centro de capacitación a pequeños y medianos productores con énfasis en la producción asesorada; y un centro de acopio, procesamiento y comercialización de la producción asesorada.

Catedráticos de Zamorano desarrollaron las mallas curriculares para el colegio experimental, con orientación agrícola con énfasis local. Adicionalmente, hay dos docentes egresados de Zamorano trabajando en el colegio, en el cual se aplica la metodología “Aprender Haciendo”, característica de Zamorano.

Actualmente el colegio cuenta con 160 alumnos de familias muy pobres. Los alumnos viven internos y los familiares llegan todos los viernes a estudiar y aplicar lo que los estudiantes han estado aprendiendo. El éxito del proyecto ha sido tan contundente, que el gobierno de Ecuador quiere que se abran más colegios de este tipo, por lo que se abrirán dos más en diciembre de 2010, con el financiamiento gubernamental.

Y así, de sueño en sueño, Zamorano va contribuyendo al crecimiento personal y profesional de cientos de jóvenes, y a su vez, va impulsando el desarrollo económico y social de Ecuador, por medio de la contribución decidida de cada uno de sus egresados, desde sus distintas áreas de especialidad. Así, sí vale la pena soñar.