Enseñar en Zamorano: Celia Trejo

Enseñar en Zamorano: Celia Trejo “Hace diez años comenzó una de mis mejores aventuras y la decisión más importante que he tomado en mi vida: ingresar a Zamorano”

La Dra. Celia Odila Trejo Ramos (Zamorano, Clase 2003) reconoce que su vocación por la enseñanza y la zootecnia la hicieron regresar al campus universitario como catedrática, pero sobre todo, su mayor motivación fue el inmenso cariño que tiene por su Alma Máter.

Originaria de la capital de Honduras, Tegucigalpa, la Dra. Trejo asegura sentirse entusiasmada y privilegiada de formar parte del cuerpo de docentes de Zamorano, caracterizado por ser dinámico y experimentado. “Me siento muy contenta y entusiasmada de regresar a Zamorano. Es un reto grande, sobre todo porque existe el nombre de la persona que vengo a reemplazar que es el Dr. Miguel Vélez, quien es un ícono de Zamorano”.

Su interés por la agricultura nace en su niñez. La Dra. Trejo recuerda con mucha alegría su infancia transcurrida la mayor parte del tiempo en las fincas de su padre, Manuel de Jesús Trejo Roja (QDDG), ubicadas en las afueras de la capital. “Una de las fincas de mi papá se encontraba cerca de campus y todos los fines de semana nos deteníamos a comprar alimentos en el Puesto de Ventas de Zamorano, comencé a interesarme y así empezó mi sueño de estudiar aquí”.

Zamorano, una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida
“Siempre quise entrar a Zamorano, no tenía otra opción en mente. En el año 2000 Zamorano me concedió una beca y el 70%  eran fondos dotados por la institución. Así comienza una de mis mejores aventuras en Zamorano, una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Esta universidad ofrece la ventaja del Aprender Haciendo, pues en las aulas uno aprende los fundamentos y conceptos básicos, sin embargo las experiencias del trabajo práctico y la pasantía [práctica profesional] creo que fueron los dos componentes que me ayudaron a conocer y aprender más sobre la ganadería”, sostiene la Dra. Trejo.

En el 2004, después de graduarse, el Dr. Isidro Matamoros, Jefe de la Unidad de Ganado de Carne de Zamorano, ofrece a la Dra. la oportunidad de ser Instructora en dicha unidad, siendo la segunda mujer en ocupar tal responsabilidad.“El reto era grande. Creo que al inicio trate de demostrar que podría realizar las funciones– y con esa excelencia que caracteriza a Zamorano-. Creo que esto sirvió a que las personas que me colaboraban vieran que no importaba si era mujer u hombre el jefe. El resultado fue lograr establecer un equipo de trabajo activo y unido”, afirma Trejo.

En el 2005 se retira de Zamorano para iniciar la maestría y posteriormente un doctorado en Nutrición de Rumiantes en la Universidad de Illinois, Estados Unidos.

Zamorana retorna  a su Alma Máter como docente
En 2010 ya con una maestría y un doctorado, recibe la propuesta de ser catedrática de su Alma Máter y a la vez , Jefe de la Unidad Productiva de Ganado Lechero de la Carrera de Ciencia y Producción Agropecuaria (CPA). La Dra. Trejo quien siempre se sintió atraída por  la parte académica, afirma que la enseñanza es una actividad que disfruta, porque como docente tiene la posiblidad de asumir el compromiso de seguir actualizando sus conocimientos para dar una educación de calidad a los estudiantes. “Zamorano, a través de sus docentes y todo el programa académico transformó mi vida y así como lo hizo conmigo deseo aportar en la educación de los estudiantes de América Latina”.

Zamorano me ha dado muchas lecciones más allá del aula de clases, pero la más importante es que todo lo que se propone uno, por más difícil que sea, se puede lograr. Un graduado Zamorano es capaz de enfrentar con acierto cualquier reto profesional que se le avecine, por complicado que sea, eso lo aplica también en todos los aspectos de su vida”, comenta.

Como catedrática, Trejo imparte la clase Producción de Rumiantes para la cual permanece en constante estudio, conciente de las técnicas que evolucionana día a día, para enseñar a las futuras generaciones las últimas tecnologías en dicho tema.“Para el docente la educación de los estudiantes es lo más importante. Uno de mis propósitos para la clase es que los alumnos tengan presente los conocimientos de reproducción, nutrición o producción general de los rumiantes. Como profesional, soy exigente y ahora más”, sostiene.

Zamorano, sinónimo de mucho trabajo, integridad y liderazgo.
“Ser Zamorano es un orgullo y una responsabilidad. Representamos a una institución de reconocimiento mundial y esto conlleva a que nosotros – todos los graduados- sintamos una mayor responsabilidad. La sociedad latinoamericana, ya sea en Guatemala o en Ecuador, en Panamá o en Bolivia, o en cualquier otro país de la región, espera, y me atrevería a decir, demanda un alto rendimiento de nosotros. Las generaciones pasadas lograron posicionarse y distinguirse de otros agrónomos. Definitivamente el aporte de Zamorano– ya sea en el sector privado o gubernamental, el financiero o educativo – es valioso. Hoy en día, las generaciones más jovenes debemos seguir ese ejemplo”.