
El ecuatoriano Juan Carlos Cabrera Bastidas, representante de la Clase 2011, dando un mensaje a la concurrencia.
Me pregunto si hay algo más honesto que un suspiro; no, un suspiro no se puede fingir, es el resumen de lo que sentimos y esta mañana hay mucho que sentir.
Autoridades académicas, estimados profesores y demás miembros del grupo universitario, familiares y amigos que hoy nos honran con su presencia.
Tengan cada uno de ustedes nuestros más cordiales y sinceros saludos, es un gusto poder hacer uso de la palabra frente a tan distinguido grupo humano.
Antes de comenzar, quisiera agradecer a Dios por no habernos dado todo sino por habernos dado únicamente lo que necesitamos y agradecer de sobremanera a mis colegas el hecho de haberme brindado la oportunidad de hacerme dueño de este micrófono por unos instantes para dirigirme a todos ustedes en este día tan único; habiendo delegado en mí, la gran responsabilidad de representarlos.
Es un honor y un privilegio presentar ante todos ustedes a este grupo de Ingenieros, colegas, compañeros y desde luego, grandes amigos Zamoranos. Somos un puñado de hombres y mujeres exitosos luchadores e invencibles, buscadores del éxito y de la verdad, que hoy salimos al mundo real a enfrentarnos al reto de demostrar nuestra preparación a conciencia y a demostrar que somos capaces de contribuir al desarrollo de nuestra Latinoamérica.
Hace 4 años, unos más, otros un poquito más, entramos a esta Universidad a la que me atrevería a llamarla nuestra universidad, algunos tal vez sin la certeza de haber elegido la decisión correcta y que con lágrimas, sudor, duchas de agua fría, las levantadas a ordeño a las 3:30 de la mañana, esos amores que nacieron de la temible parcela, las miles de sonrisas en los inolvidables cerdeos* y miles de vivencias zamoranas fueron convirtiendo poco a poco este nuestro sueño en una realidad.
Durante estos 4 años, ¿cuantas veces habremos ansiado este momento?, parecía un sueño inalcanzable, pero hoy, colegas, es una realidad y aquí estamos, esperando impacientes la llamada para recibir nuestro título de graduados, culminación de una etapa, de una meta, de un logro, la culminación de una parte imborrable de nuestra vida. Una vida que, sin lugar a dudas, vamos a extrañar aunque ahora no nos demos cuenta, pero algo de cierto debe haber cuando un graduado, nos dice “ya verás cómo echas de menos tu vida en Zamorano”, la vida que sencillamente es única e irrepetible.
En esta mañana se cierra, colegas, uno de los capítulos más importantes y determinantes de nuestra existencia, a veces aprendimos que las mejores lecciones no se daban en el salón de clases, sino que quizás en los pasillos o en esas cotidianas conversaciones en el comedor, la biblioteca o en la misma habitación con nuestros compañeros. Algunas veces el camino estuvo oscuro y quizá más de uno quiso dar marcha atrás y regresar a su casa, pero ninguno de nosotros lo hizo porque somos soñadores y un soñador no deja de seguir un sueño hasta que no lo vea realizado.
Hoy nos cuesta aceptar que hemos estado unidos todos estos años y ahora nos vamos a separar, es por eso lo emotivo de este momento, es por eso la mezcla de sentimientos que quizá sintamos ahora; nuestros corazones gozan de alegría al ver cumplido nuestro objetivo de estar aquí, pero también lloran en silencio, en solitario y también en compañía porque la graduación para ser un Zamorano, también implica una despedida.
Me duele pensar que quizá muchos de nosotros no volvamos a vernos, para evitar pensar esto, me limitaré tan solo a decir que la graduación es sinónimo de un hasta luego, ya que nunca se dice adiós a lo que se ha hecho sustancia y vida entre nosotros.
Cuando tomamos esa decisión de embarcarnos para venir a Zamorano, no lo hicimos solos; también se embarcaron ustedes, queridos padres, familiares y amigos. Cuatro años ya, sí son 4 años de aquel momento en el que con aquel abrazo y una que otra lágrima se despidieron deseándonos éxitos, ahora ese mismo abrazo y esas lágrimas son de alegría porque ya no se lo dan al niño o a la niña que se va, sino al profesional graduado Zamorano líder latinoamericano. Estamos aquí gracias a cada uno de ustedes, a su apoyo incondicional en todo momento, a sus palabras de ánimo en los buenos momentos y a sus palabras de consuelo, en los malos. Les agradecemos la enorme paciencia que tuvieron con nosotros y por darnos siempre un poco más de lo que les pedimos, por forjar en nosotros valores y principios que rigen nuestra existencia y que nos han ayudado a ser lo que somos como personas. Este título que recibimos hoy, también es de ustedes.
No nos marcharemos con dolor y tristeza, sino que nos marcharemos con el grato recuerdo de haber disfrutado todos estos años, y de haber hecho parte de nuestras vidas a Zamorano, en la que entre sus muros queda un fragmento de nosotros, de nuestra historia, de lo que fuimos, de lo que somos, de lo que seremos.
Ahora podemos decir que estamos a punto de despegar (casi a punto); y bueno, de aquí a muy poco tiempo estaremos trabajando en aquello para lo que nos hemos estado preparando. A partir de hoy, entramos en la recta final de nuestro periplo universitario, hasta aquí hemos venido año tras año caminando todos juntos, pero ¿y ahora qué?; nos esperan una multitud de senderos por caminar, y a cada uno de nosotros nos tocará elegir.
Quisiera terminar dando las gracias de una manera especial y única a la junta de fiduciarios que han apoyado de una manera admirable e incomparable el crecimiento de esta prestigiosa universidad y por ende a nuestra propia superación profesional, de igual manera agradecer a nuestros profesores a su paciencia (que no ha sido poca), a su dedicación y contribución de nuestra formación académica, intelectual y personal, agradecer a los paisistas por esas singulares enseñanzas por habernos dado ese apoyo desinteresado con sus bromas y consejos, y agradecer a cada miembro de la comunidad zamorana por hacer de sus experiencias, sus apretones de mano y sus sinceras sonrisas, ingredientes directos para la formación de nuestra personalidad.
Gracias a todos ustedes porque hoy son parte de esta victoria, sin saberlo fueron un escalón importante y decisivo para la culminación de este sueño. Reitero mis agradecimientos a todos mis colegas de la familia 2011, en cuyo nombre espero haber hablado, a todos aquellos que hoy están presentes y a aquellos que les hubiera gustado acompañarnos en este día tan emotivo y especial, y que por circunstancias de la vida están ausentes.
Para concluir, solo resta felicitar a cada uno de ustedes Ingenieros, por haber llegado a la meta. Lo conseguimos, hoy nos graduamos. Ya lo dije, el mundo nos espera, así que ánimo, y a luchar como hasta ahora, a dar todo lo que esté en nuestras manos y a demostrar que somos ZAMORANOS y ahora que ya todo depende únicamente de nosotros. No olvidemos que un verdadero zamorano no es una copia, es original y se atreve a cambiar una realidad, sin importar el tiempo ni el espacio, para un zamorano todo es posible mientras crea que es así.
















Excelente discurso, envuelve todo el sentimiento de todos los que hemos pasado por El Zamorano. Éxitos en la vida real!!!
Felicito a los graduandos clase 2011la vida los espera para q puedan compartir sus conocimientos y engrandecer un pueblo o porque no decirlo un paìs, felicito a zamorano por el grado acadèmico en el q forman a los Ing. y por la formaciònpersonalizada q le dan a los estdiantes, adelante jòvenes y q Dios los bendiga y los acompañe donde quiera q vayan. Juan Carlos me pusiste la piel chinita con tus palabras, gracias en nombre de todos.
Excelente Juan Carlos!!!