Ana Lucía Mendoza creció en el pequeño pueblo de Santa Lucía, en la región sur de Guatemala. Fue una de cuatro hijas, criadas sólo por su madre luego de que su padre partiera cuando ella tenía cinco años. Ana Lucía demostró un precoz sentido de responsabilidad, así como facilidad para los números y la contabilidad. “Mi mama tenía una pequeña librería que vendía papelería, libros, y artículos escolares, y también refrescos y bocadillos. Cuando yo tenía nueve años empecé a llevar toda la documentación, pago de cuentas, a organizar los recibos y asegurarme de que nos reabasteciéramos a tiempo. Me gustaba sentirme útil, y mi mamá todavía dice que extraña mi ayuda”.
La capacidad de estudio de Ana Lucía y su sentido de autodisciplina se hacen evidentes en su trabajo como estudiante de Zamorano. Actualmente en su tercer año, tiene un promedio académico de 91.45, que la coloca en el segundo lugar de su clase. Además, ha demostrado un extraordinario sentido de autocontrol y determinación personal: considerando que muchos buenos estudiantes acumulan inevitablemente unas cuantas “faltas” cada año (las faltas son deméritos que se le dan al estudiante por cualquier falla, desde no limpiar su propio cuarto adecuadamente hasta llegar tarde a clase), Ana Lucía ha recibido sólo dos faltas en todo tiempo que ha estado en Zamorano.
De hecho, el ambiente estructurado y reglas estrictas son razones por las cuales Ana Lucía escogió estudiar aquí. Antes de llegar en 2007, hizo un curso en la Escuela Nacional de Ciencias Agrícolas de Guatemala (ENCA) sobre técnicas para reducir la dependencia local de pesticidas y tratamientos químicos para la producción de caña de azúcar. Luego hizo una solicitud para ingresar a EARTH –escuela de ciencias agrícolas costaricense- y a Zamorano. Fue aceptada en ambas instituciones, y aunque su hermana mayor, María Regina, ya había empezado a estudiar en EARTH, Ana Lucía escogió venir a Zamorano. “Aquí se nos pide que estudiemos una gran cantidad de materias interrelacionadas: tanto de las cuatro especialidades principales, como materias generales, incluyendo matemáticas e inglés. También tenemos que demostrar nuestra capacidad en una importante cantidad de módulos de Aprender Haciendo. Hay muchos requisitos, pero pienso que esto nos llega a hacer personas extremadamente capaces para el momento en que nos graduamos.”
Ana Lucía está estudiando la carrera de Agronegocios (AGN), y una de sus materias favoritas es Economía de la Producción, que imparte el Dr. Fredi Arias (Hondureño, Zamorano 1974). “Aprendemos mucho más que sólo el funcionamiento del mercado; en clase discutimos temas como la crisis económica internacional, y el Dr. Arias nos pide buscar información y artículos en Internet y en publicaciones noticiosas que ofrecen diferentes perspectivas, con lo que luego llevamos a cabo debates muy activos.”
Gracias a un fondo creado en 1999 por el gobierno de Guatemala para “desarrollar capital humano en ciencias agrícolas,” Ana Lucía recibió una beca parcial para sus cuatro años académicos. Adicionalmente, para sus dos primeros años, el Fondo Dotal Suizo [Swiss Endowment Fund] le aportó el resto de la colegiatura, mientras que para su tercero y cuarto años tiene un préstamo de bajo interés suscrito por Zamorano. Asimismo, por su ejemplar historial académico y su deseo de ayudar a sus compañeros de estudio, Ana Lucía también facilita tutorías. “En mi primer y segundo años ayudé a otros estudiantes de manera informal –al quien lo pidiera- en materias como matemáticas y química. Este año he trabajado para Marco Vega en la clase de Contabilidad, en el primer trimestre, y ahora para Oscar Zelaya, en la clase de Micro-Economía; de ambos he recibido una pequeña remuneración”.
Para su proyecto de tesis de graduación espera trabajar con una incipiente empresa en Honduras. “Entre más pueda aprender acerca de cómo desarrollar un negocio, mejor”. La ambición de Ana Lucía es emprender algún día su propia empresa en Guatemala, pero no antes de estudiar administración, lo cual espera hacer en los Estados Unidos. “Quiero estudiar una maestría en los EE.UU. porque sé que ellos cubren estudios de caso a gran profundidad, y yo encuentro valioso ese tipo de aprendizaje. También quiero mejorar mi Inglés, que es importante para casi cualquier proyecto de negocios”.
Mientras tanto, Ana Lucía pasa su tiempo libre jugando basketball con sus amigas de dormitorio, y bailando en uno de los clubes estudiantiles que practica Bachata, un estilo de baile de la República Dominicana, y Merengue. “Una de las cosas que más me gusta en Zamorano es poder conocer a personas de tantos países distintos, y aprender acerca de nuestras diferentes tradiciones. Dos de mis mejores amigas fueron mis compañeras de cuarto en primer año; una es hondureña y la otra ecuatoriana, y aprendemos mucho unas de otras.” Aunque Ana Lucía dice que la parte más difícil de estar en Zamorano es extrañar a su familia, confía en que eligió la opción correcta: “Pienso que la experiencia de Zamorano es una excelente práctica para el futuro”.
Reconociendo la necesidad existente de apoyo financiero para los estudiantes Guatemaltecos que buscan educación superior, este año el Gobierno de Guatemala proporcionó más de 20 becas completas a sus jóvenes que ingresaron a Zamorano para graduarse en 2012.















