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El Dr. Malo y Su "Primer Alumno"

"Durante mi primer año –que también fue el del Dr. Malo– hubo un momento en que todos los muchachos decidieron ponerse en huelga de hambre. Estábamos cansados de la misma comida todos los días, así que una noche sólo un muchacho rompió filas y fue a cenar. El Dr. Malo llegó a los dormitorios poco después y dijo, "Todos ustedes pueden irse mañana. Podría llenar esta escuela de estudiantes en una semana; muchísimos quieren venir a Zamorano." Todos pensábamos en eso cuando fuimos a comer la mañana siguiente; nos sirvieron la comida sobrante de la cena como desayuno, pero nadie se quejó.

Así era el Dr. Malo: sin contemplaciones; pero realmente le dio un giro a la Escuela. Muchos de los que nos graduamos mientras él fue rector de Zamorano realmente sentimos que estamos en deuda con este hombre."

Dr. Abel Gernat

 

El Dr. Malo y yo nos encontramos frente al Edificio Zemurray. Son las cinco de la tarde y el cielo amenaza con un aguacero. Esperamos al “primer alumno” del Dr. Malo.

No es necesario mucho tiempo; pronto atraviesa el portón un pick-up Mitsubishi azul, avanzando rápidamente por la calzada, y se detiene frente a nosotros. El Dr. Abel Gernat, profesor de avicultura y nutrición animal sale del vehículo para saludar a su antiguo profesor. Mientras lo hace, el Dr. Malo se dirige a mi y me dice con orgullo: "Él fue mi primer alumno, ¿sabes?”

Durante nuestro recorrido desde el campus, el Dr. Malo explica la razón por la cual él considera que Abel Gernat fue su primer alumno. "Cuando llegué a Zamorano en 1979, la administración estaba en desorden, y estuve tratando de llenar varios puestos de catedráticos y personal. Necesitaba un estudiante que hablara inglés y pudiera ayudarme a archivar mis documentos; así que conocí a este compañero." El Dr. Malo señala a Abel. "Era un poco un sabelotodo”. Abel se ríe. “Pero podía recibir instrucciones, de manera que trabajó para mí en lugar de hacerlo en los campos. Fue el primer estudiante al que le enseñé un par de cosas".

El Dr. Abel Gernat está deseoso de llevar a su exprofesor y maestro a un recorrido por las instalaciones. Nacido de madre hondureña y padre estadounidense, Abel pasó varios años de su infancia estudiando en los Estados Unidos. Luego de graduarse en Zamorano, trabajó en la Escuela por un año como instructor de Ciencia Animal y luego asistió a la Universidad de Florida para completar su grado universitario (Zamorano se convirtió en institución que ofrece un programa universitario de cuatro años hasta 1989). Abel regresó luego a Zamorano para encargarse de Ciencia Avícola antes de partir nuevamente para realizar su maestría y doctorado en nutrición y manejo de aves en la Universidad del Estado de Kansas. En 1991 el Dr. Gernat se convirtió en profesor asistente de aves en Zamorano, y desde entonces ha impartido clases en la escuela de manera continua, excepto por un breve periodo de 2002 a 2004, cuando fue parte del profesorado en el Departamento de Ciencia Avícola de la Universidad del Estado de Carolina del Norte. Actualmente dirige el programa de Ciencia Avícola de Zamorano.

Un corto recorrido nos lleva a las instalaciones de investigación y enseñanza sobre aves de Zamorano. En el presente consta de cuatro galpones – dos para investigación en pollos de engorda, uno para gallinas, y uno para ponedoras --, un edificio con un salón de clases, un laboratorio de calidad de huevo, y una planta procesadora de aves. La operación tiene dos veces el tamaño que tenía durante la administración del Dr. Malo, y Abel explica que espera agregar instalaciones adicionales de investigación en el futuro cercano.

Visitamos dos de los galpones. La primer área a la que entramos está ocupada por pollitos que corretean en corrales con viruta de pino fresco sobre el piso. Abel está llevando a cabo investigación con la asistencia de algunos de sus estudiantes, evaluando mezclas de alimento para pollo. Los proyectos son con frecuencia apoyados por líderes de la industria de EE.UU. y Centroamérica. El Dr. Malo asiente a manera de aprobación, y hace preguntas ocasionales. En seguida está el edificio de las gallinas ponedoras. El Dr. Malo observa que las aves parecen confinadas en pequeños espacios: “¿No están demasiado hacinadas?” Abel le asegura a su maestro que los pollos están bien, que todo en Zamorano se hace de acuerdo a la investigación más reciente. Aún así, siempre está estudiando formas de mejorar el sistema: “lo voy a analizar”. El Dr. Malo pone atención a los tubos utilizados para abastecer el agua, y Abel le habla de un estudio recientemente finalizado por Zamorano para evaluar velocidades máximas de flujo de agua para las gallinas ponedoras. El Dr. Malo mueve su cabeza en señal de admiración. "Este muchacho es bastante listo", enfatiza.

El respeto y afecto mutuo entre los dos hombres es obvio. Cuando tengo un momento a solas con Abel, le pregunto por qué se llevan tan bien. "Pienso que somos más o menos parecidos. Siempre me encantó lo recto que él era, y la mano fuerte que él tuvo como líder. Con él todo es blanco o negro, pero siempre escucha las opiniones de uno y no tiene miedo de las personas que no están de acuerdo con él. Está dispuesto a cambiar de parecer si uno defiende una buena razón".

Después del recorrido, Abel me encamina y me deja, y lleva al Dr. Malo a su casa para cenar con su familia y conocer a sus hijos. Días después tengo la oportunidad de hablar con Abel acerca de su relación con el Dr. Malo. Abel me cuenta que se mantienen en contacto, mandándose tarjetas en las celebraciones y eventos especiales. Aunque no se ven mucho, se reúnen siempre que sus viajes se lo permiten. Abel habla acerca del apoyo del Dr. Malo hacia él como mentor: "Él siempre respaldaba mis decisiones. Decía, 'para eso te contraté, ¡tú decides!" Asimismo habla de la fuerza de este hombre como aliado, amigo, y maestro.

Cerca del final de nuestra conversación cuenta una anécdota de un momento de gran influencia en su vida, cuando el Dr. Malo le ayudó a tomar una decisión clave. Abel estaba terminando su maestría en la Universidad del Estado de Kansas y estaba tratando de decidir si debería seguir un doctorado o regresar a Zamorano para conservar su puesto como profesor. Escribió al decano de estudiantes solicitando orientación, pero nunca recibió una respuesta. "Sin embargo también le envié una copia al Dr. Malo, sobre todo porque él era el jefe de la Escuela. Después de unas semanas me regresó la carta con una nota escrita a mano. 'No necesitas esta carta; eres lo suficientemente bueno para regresar cuando tú quieras. Las puertas están siempre abiertas.'" Abel aún conserva la carta.



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Escuela Agrícola Panamericana Zamorano. Honduras, Centro América. 2009