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Gerardo Montes de Oca, Clase 2009

gerardo-montes


gerardo-montes“Profesionalmente hablando, Zamorano te da muchas herramientas, especialmente para ayudarte a determinar cómo hacer las cosas. Si realmente quieres hacer algo, por lo general puedes ingeniártelas para lograrlo”. 

Gerardo Montes de Oca Mexicano
Mexicano, Zamorano 2009

Nacido y criado en Toluca, México, Gerardo Montes de Oca supo desde su infancia que deseaba estudiar a los animales: soñaba con ser veterinario; pero después se dio cuenta de que quería tener un mayor impacto en la política y el ambiente.Desde los primeros años de adolescencia de Gerardo, su padre, ingeniero agrónomo de profesión, había trabajado para PROBOSQUE, un departamento del gobierno federal dedicado a la protección y manejo sustentable de los bosques de México. Muchos de los superiores de su padre hablaban para admiración de Gerardo acerca de la “extraordinaria” escuela llamada Zamorano, pero sólo mencionaban agronomía; sin embargo después de aquél continuo estímulo Gerardo decidió echar un vistazo al sitio Web de la Escuela. “Vi la lista de departamentos, y cada una de sus secciones: el cuarto y último era Desarrollo Socioeconómico y Ambiente (DSEA); y un minuto después de haber pulsado sobre el vínculo de DSEA, decidí venir a Zamorano.”

El gusto por Zamorano creció rápidamente para Gerardo, y como se esperaba entró a la carrera de DSEA y pasó todo el tiempo posible estudiando a los animales y la ecología. Sus dos catedráticos preferidos fueron Erika Tenorio, que impartía manejo de cuencas y recursos hídricos; y el Dr. José Mora, que enseñaba biodiversidad y manejo de recursos ambientales. “Cuando el Dr. Mora explica algo habla sobre muchos aspectos, porque él observa conexiones y recorre muchas tangentes explicando la manera en que cada criatura o planta se interconecta con varias más. Y Erika Tenorio es bastante similar porque uno se puede dar cuenta de que ella tiene una visión general, y sabe que conservar un recurso hídrico de manera efectiva para que las personas puedan beber beneficiará también la ecología, el aire, y los árboles. Me gustan los maestros que miran el panorama global y nos ayudan a hacer lo mismo.”

Con el Dr. Mora como asesor de tesis, Gerardo formó un equipo con su colega Baleshka Renée Brenes Mayorga, de Nicaragua, para investigar la ecología de un animal no estudiado anteriormente en Honduras: el Mephitis macroura, o zorrillo de líneas blancas. Gerardo y Baleshka consiguieron un permiso especial para pasar largas noches en el campus de Zamorano capturando a los animales, colocándoles radio collares, y luego rastreando sus movimientos en diversas ocasiones a la semana, durante varias semanas. “Aunque es un animal pequeño, nos dimos cuenta de que puede viajar largas distancias. Uno de nuestros ejemplares tenía un rango de hábitat de 30 hectáreas.” También confirmaron que había diferencias entre su población de estudio y los zorrillos documentados en investigaciones previas. “Aunque los estudios del sureste de los EE.UU. y México dicen que estos zorrillos deberían tener crías en abril y mayo, encontramos una madre con crías en septiembre. Fue emocionante descubrir algo nuevo, y darnos cuenta de que aún queda tanto por aprender; no debemos asumir que porque algo es cierto para un animal en un lugar, lo es también en otra parte.”

Uno de los aspectos más sobresalientes de la experiencia académica de Gerardo en la Escuela fue su pasantía (trimestre de trabajo-estudio), que llevan a cabo todos los estudiantes de Zamorano al inicio de su cuarto y último año. Gerardo viajó a Brasil e hizo su trabajo con TAMAR (Tartarugas Marinhas), una organización ambiental sin fines de lucro dedicada a la conservación de las tortugas y otros especímenes de la vida marina. Trabajó en la isla principal del archipiélago de Fernando de Noronha –un parque nacional declarado patrimonio mundial por la UNESCO- que respalda actividades de investigación y turismo. Su trabajo incluyó la captura de tortugas para etiquetarlas, monitorear las playas de nidación, marcar sitios de desove, y responder preguntas en el centro de visitantes y el museo. “Aprendí muchísimo; además obtuve mi certificación de buceo cuando estuve ahí; era una exigencia para los pasantes que estábamos en el sitio para que pudiéramos capturar de manera segura a la tortuga macho en el océano; por supuesto aprendí todo sobre la ecología y la vida de las tortugas marinas; practiqué el portugués y usé mucho mi inglés con los turistas. Además fui ahí porque me interesaba la manera en que funciona una comunidad insular. Brasil es un país muy estricto en cuanto a la protección de las islas: a los brasileños no se les permite simplemente mudarse a vivir a ellas, y el número de turistas que las visitan está rigurosamente limitado; sin embargo las personas respetan esto porque Brasil dedica un gran esfuerzo explicando la importancia de estas zonas para la pesquería y el turismo.”

En cuanto a los problemas complejos que más le atañen, Gerardo cree que su tiempo en Zamorano le ha dado una perspectiva más integral. “La forma en que más he cambiado desde que vine aquí es que antes no entendía por qué había que ayudarle a la gente en el bosque y los sitios naturales. Pensaba que sólo debían dejar las cosas en paz; pero al estudiar en DSEA me di cuenta de que las personas tienen que vivir también, y si uno las ayuda y les enseña se convertirán igualmente en protectores del ambiente.”

Gerardo pudo asistir a Zamorano gracias al generoso apoyo del fondo de becas de la Escuela que cubrió aproximadamente 60% de la colegiatura durante sus cuatro años de estudio. El resto del financiamiento para Gerardo vino de préstamos avalados por Zamorano. “Mi educación aquí me deja en deuda, pero me proporcionó las herramientas para conseguir un buen trabajo que me ayudará a pagarla. Creo que es un intercambio justo.” Gerardo, que se graduó dentro del veinte por ciento superior de los estudiantes de su generación, planea realizar un postgrado en México y luego espera desarrollar su profesión en la Comisión Nacional de Áreas Protegidas del Gobierno de México (CONANP). “CONANP trabaja directamente con las plantas y animales, así como con las comunidades locales, para crear nuevas oportunidades económicas e incentivos que les ayuden a desear proteger estos lugares también. Amo a México y no quiero que perdamos nuestros sitios naturales.”

Aunque Gerardo sabe que sus planes podrían cambiar, también cree que ahora es capaz de desarrollar la profesión que ha deseado desde niño. “Profesionalmente hablando, Zamorano te da muchas herramientas, especialmente para ayudarte a determinar cómo hacer las cosas. Cuando buscas tu pasantía o llevas a cabo tu tesis obtienes experiencia práctica al aprender la manera de seguir un trámite burocrático, la manera de desarrollar una estrategia, la manera de prepararse… Necesitas trabajar con muchas personas; pero si realmente quieres hacer algo, por lo general puedes ingeniártelas para lograrlo.”

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