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Mocochinchi Camba: Emprendimiento con Sabor a Éxito

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La amistad y el emprendimiento ha sido la fórmula que ha dado éxito a dos jóvenes zamoranas.

Las oportunidades están en todos lados, solo es de tomarlas y trabajar, asegura Mariana Pinetta Grajeda y Patricia Gutiérrez Saucedo, jóvenes ingenieras graduadas de ZAMORANO en el 2012. Ellas han revolucionado un alimento nostálgico de Santa Cruz de Bolivia: la mocochinchi, una bebida que contiene durazno deshidratado, canela y clavo de olor. Su emprendimiento ha sido un éxito y las ha llevado a comercializar el producto Mocochinchi Camba en restaurantes y supermercado bien posicionados en Bolivia, y ya están en negociaciones con varios comercios.

Patricia es de Santa Cruz de Bolivia; y Mariana es de Ciudad de Guatemala. ¿Pero qué llevó a estas jóvenes de países no vecinos y culturas distintas a unirse para emprender este negocio? La respuesta que dan ambas es la amistad que cultivaron en ZAMORANO, que más que amistad es hermandad zamorana. “Una de las enseñanzas de ZAMORANO fue que la amistad es más fuerte que cualquier otra cosa y trabajando en equipo se llega más fácil y lejos porque nos complementamos con las fortalezas de cada una”, comenta Mariana.

Después de dos años de graduadas, Patricia trabajaba en una pequeña empresa familiar de productos apícolas creada por su padre, el Ing. Fredy Gutiérrez; y Mariana culminaba su trabajo con el Gobierno de Guatemala como parte del convenio de beca que le otorgaron para estudiar en ZAMORANO. Un día conversaban de sus sueños como profesionales y se preguntaron qué productos podrían industrializar, y con la recomendación de la Ing. Flor Nuñez, quien fue su catedrática en ZAMORANO, llegaron a la conclusión que los productos tradicionales de Bolivia no estaban siendo industrializados, así que decidieron soñar en grande y empezar a industrializar la mocochinchi. Esta es una bebida típica que se puede consumir fría o dulce, que contiene un durazno deshidratado por condiciones dadas en el Altiplano Boliviano, el cual se hidrata en una bebida con sabores de canela y clavo de olor, explica Patricia.

Con esta idea, Mariana decidió traspasar fronteras, dejar su familia y su cultura, y viajar a Bolivia el 27 de diciembre de 2014. Ya juntas en Bolivia empezaron la travesía de desarrollar un producto de calidad, con sabores tradicionales, industrial y fácil de preparar. “Mientras lo desarrollábamos la familia de Patricia era nuestro panel sensorial, gracias a ellos mejoramos el sabor de la bebida para que llegara a ser un producto con el sabor tradicional y se volviera nostálgico a la hora de consumirlo. Empezamos a promocionar el producto en ferias y la persona que lo probaba lo compraba, eso nos animó mucho. Fue todo un boom, desde entonces estamos trabajando ya con tres restaurantes bastante fuertes, un supermercado y estamos en negociaciones con otros comercios”, dice Mariana.

“Lo que más nos motivó es ver que Santa Cruz está empezando a crecer industrialmente y hay mucha aceptación por los productos tradicionales por parte de las personas. Y una de las cosas que más nos motiva es la satisfacción de la gente al probar el producto, el escuchar sus comentarios de aceptación”, asegura Mariana.

Retos que determinan el éxito

Estas jóvenes profesionales cuentan que no todo ha sido fácil. Sus vidas están llenas de retos y oportunidades que han sabido valorar. Desde estudiar en ZAMORANO fue un reto. Ambas cursaron sus estudios en esta universidad gracias a una beca, pues provienen de familias que no cuentan con los recursos económicos suficientes para que estudiarán en una universidad fuera de su país y de excelencia académica en el campo del agro. Iniciaron el negocio en la cocina de la casa, con ollas pequeñas. A medida que fue creciendo la demanda del producto tuvieron que comprar estufas y ollas industriales, y la familia de Patricia les cedió un cuarto pequeño en la empresa familiar. Gracias al aumento de la demanda han podido remodelar el área y ahora está siendo rediseñada y acoplada para Mocochinchi Camba. Encontrar el envase idóneo también ha sido uno de los retos, sin embargo ya negociaron con una empresa para que fabricara el indicado. Rediseñaron la etiqueta para que el producto tuviera una presentación más afín a lo que caracteriza a Santa Cruz de Bolivia.

“Algunos obstáculos que nos han sacado ‘canas verdes’ son el hecho de trabajar en una empresa durante el día para obtener capital para nuestro negocio, al cual nos dedicamos por la noche. Mariana se tuvo que separar de su familia y ahora se ven una vez al año. También el proceso de desarrollo del producto fue bastante largo ya que muchos nos daban su opinión y recomendaciones al respecto, la abuela decía que hagan de una forma, la tía de otra, y todos querían aportar. Y en ese caso tuvimos que perseverar hasta llegar a un punto donde todos estaban contentos”, comenta Patricia.

Con esfuerzo, dedicación y sueños, Patricia y Mariana siguen adelante con su negocio. La educación zamorana las transformó en emprendedoras. Aseguran que lo que más marcó sus vidas en ZAMORANO es entender que con esfuerzo, trabajo, humildad y perseverancia se alcanza cualquier sueño y se debe ser creativo para resolver los problemas.

Sus metas como emprendedoras

Mariana y Patricia se han propuesto tener una industria de productos nostálgicos bolivianos, que sean conocidos por su verdadero sabor a nivel nacional e internacional, e ir innovando en la industria para así ser reconocidas por la calidad de sus productos. Además, desean compartir sus experiencias y motivar a los jóvenes a que creen sus propias empresas y fuentes de empleo.

Sus consejos a la juventud son valorar la importancia de relacionarse con personas que tengan otra cultura, idioma, forma de vivir y pensar, ya que eso da una visión más amplia de lo que se puede lograr como profesional. Hacer de las pequeñas ideas tu sueño más grande y trabajar día y noche hasta convertirlo en realidad. Durante este proceso puede que haya muchos obstáculos pero es mejor si encuentras a una persona que te complemente, porque como lo afirma un dicho, dos cabezas piensan mejor que una.

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