Incendios Forestales en Honduras | Universidad Zamorano
Científicos de ZAMORANO Exploran la Biodiversidad de La Mosquitia
7 abril, 2017
Gestión del Agua en Honduras: Un Reto por Afrontar
5 mayo, 2017

Incendios Forestales en Honduras

Autor: Juan Carlos Flores López, Ph.D.
Profesor Asociado y Jefe de la Unidad de Forestales
Departamento de Ambiente y Desarrollo

Llegó la época seca y con ella los incendios forestales. Como ocurre todos los años, los bosques de pino arden. Nuevamente la conciencia de la población se despierta hacia la importancia de proteger nuestros bosques y se inician campañas de motivación a la población para evitar los incendios forestales. Pareciera el tema de moda para todas las épocas secas en el país.

El fuego en las regiones secas forma parte de la ecología; es un factor que forma y transforma el paisaje. Esta relación del fuego con el entorno biológico ha causado que las plantas desarrollen mecanismos para tolerar ciertos niveles de daño. Es por esa razón que la corteza del pino es gruesa y por la cual la mayoría de las áreas que son afectadas por incendios forestales cobran vida nuevamente con el inicio de las lluvias.

Para que un incendio suceda se requieren la presencia de tres elementos: calor, combustible y oxígeno. El oxígeno siempre está presente en cualquier entorno natural. Las altas temperaturas y las condiciones bajas de humedad en la época seca hacen que la vegetación pierda humedad, convirtiéndola en el combustible ideal para los incendios.

Aun teniendo estos tres elementos, se requiere una fuente de ignición, ya que las temperaturas ambientales no son las necesarias para generar un incendio espontaneo. De esta forma, la posibilidad de incendios naturales es muy baja. Estas pueden ser iniciadas por la descarga de un rayo, erupciones volcánicas o cualquier otro evento natural que genere calor.

En Honduras, como en la mayoría de los países latinoamericanos, los incendios tienen un origen humano. Es el ser humano el que crea esa fuente de ignición, bien por descuido o en el peor de los casos por acción criminal.

La frecuencia y la intensidad de los incendios son los factores que definen cómo se transformará el paisaje luego de un incendio. Existen cuatro tipos de posibilidades para la cobertura de un área de bosque de pino: la primera son las pasturas con o sin árboles, la segunda es la sabana de pino, la tercera es el bosque pino-encino, y la última es el bosque de encino (Figura 1). La frecuencia de los incendios es la que moldea el tipo de vegetación que se mantiene en el área, lo cual queda evidenciado en el porcentaje de cobertura de copas.

Los efectos de los incendios forestales son muy diversos, no solo en la conformación de las especies de árboles sino también en la fauna. La pérdida de la cobertura forestal incide directamente en la pérdida del suelo por erosión luego de los primeros eventos de la temporada lluviosa.

Para comprender el efecto de los incendios en la perdida de suelo, en 2016, el estudiante Eduardo Marzano del Departamento de Ambiente y Desarrollo de ZAMORANO realizó una investigación donde evaluó los resultados de la no quema, quemas controladas, quemas prescritas e incendios forestales en la pérdida del suelo. La diferencia entre las quemas controladas y las prescritas es básicamente el nivel de planificación y preparación de las mismas. La quema controlada es la que se realiza durante el control de incendios forestales. Se recomienda reducir el combustible mediante su quema en un área delimitada con ronda. La quema prescrita es aquella que se realiza de forma planificada, considerando las condiciones climáticas, topografía, y cantidad de combustible, entre otras variables. Ésta se aplica de forma anticipada, con el fin de prevenir los incendios forestales.

Según los resultados de Marzano (2016), un incendio puede producir una pérdida de 442 toneladas por hectárea de suelo, lo cual es muy superior a las 10 toneladas por hectárea que se pierden cuando no se quema. Las quemas prescritas producen una pérdida de 153 toneladas por hectárea, mientras que la quema controlada genera una erosión de 364 toneladas de suelos por hectárea.

Es evidente que lo mejor es no quemar, pero en un entorno social como el de Honduras donde, de acuerdo al Instituto de Conservación Forestal, la mayoría de los incendios forestales tienen origen en la actividad humana (ICF, 2016), la realización de prácticas que reduzcan el impacto de los incendios forestales puede ser  una alternativa viable. El uso de las quemas prescritas ayuda a reducir los impactos del fuego en el bosque y no solo la pérdida del suelo.

Es importante educar a la población en el uso correcto del fuego. Esto requiere contar con el apoyo del ICF, fortalecer las unidades ambientales municipales y la capacitación y organización de las comunidades en la prevención y combate de incendios. ZAMORANO trabaja conjuntamente con la Unidad Ambiental del Municipio de San Antonio de Oriente y sus comunidades en la conformación de un comité ambiental, el cual apoya la prevención y combate de incendios forestales de la zona.

Para lograr la reducción de los incendios forestales, se requiere tomar medidas apoyadas en el conocimiento científico. Sin embargo, estas medidas deben ser culturalmente apropiadas para el entorno social donde se pretenden aplicar. ZAMORANO está comprometido a colaborar en investigar, proponer y divulgar soluciones para este problema que es responsabilidad de todos.

Bibliografia

ICF. (2016). Anuario Estadistico Forestal de Honduras 2015 (Vol. 30). Tegucigalpa, Honduras: Intituto de Conservacion Forestal.

Lineal, M., & Laituri, M. (January de 2013). Community-based integrated fire management plannig: linking ecology and society in Honduras. Community Development Journal., 48(1), 58 – 74.

Marzano, E. (2016). Efectos del fuego en hipsometría del suelo en bosque de coníferas de la microcuenca Santa Inés, Honduras. Zamorano: Zamorano.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Español