Celebrando la vida de George Pilz | Universidad Zamorano
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Celebrando la vida de George Pilz

Fotografía tomada por Marion Cave, cortesía de los Archivos de la Universidad y Herbarios Jepson, Universidad de California, Berkeley.

ZAMORANO despide con un corazón adolorido al Dr. George Edmund Pilz, sin embargo, su fallecimiento es también una ocasión para celebrar su espíritu de aventura, humildad, amabilidad e inteligencia excepcional.

La vida de George Pilz comenzó en los suburbios de Sacramento, California. Como académico, logró importantes logros en instituciones de renombre mundial. Alcanzó su título de pregrado de la Universidad de Stanford con un enfoque en Ciencias Biológicas y Química. Luego obtuvo su maestría en Ciencias Biológicas, Química y Ciencias de la Educación de la Universidad Estatal de San José en California. En 1974, obtuvo un Ph.D. en Botánica de la Universidad de California, Berkeley y más tarde realizó investigaciones postdoctorales en la Universidad de California, Davis y en el Jardín Botánico de Missouri en St. Louis. [Lea su CV aquí].

Su espíritu aventurero y cariñoso lo llevó a países que experimentaban duras condiciones económicas, pero que ofrecían magníficos tesoros botánicos. George viajó a Andhra Pradesh, India como un Voluntario del Cuerpo de Paz de los Estados Unidos en el periodo 1966-1969, pocos años después de que el Cuerpo de Paz se creara. Su misión era “Promover la Paz Mundial y la Amistad”, además de proporcionar asistencia técnica a las comunidades de la zona, él específicamente trabajó en la mejora de semillas de milo, sorgo híbrido y una variedad de arroz. Justo después de su investigación postdoctoral en Missouri, viajó a Ibadán, Nigeria, en 1976, donde investigaba una variedad de temas ambientales, permaneció allí durante siete años.

En 1983, pasó por ZAMORANO y se encontró con el Dr. Simón Malo, Director de la universidad en ese momento. George llevaba una densa y larga cola de caballo y una barba oscura y gruesa, reforzando el estereotipo de la mentalidad sin preocupaciones de un californiano. El presidente Malo percibió algo diferente en George, más allá de la barba y la cola de caballo -que, por cierto, perdió en la savia de un árbol- percibió una mente aguda y un espíritu admirable. Así que le ofreció un trabajo y George se quedó. El tranquilo, humilde, sincero y discreto George no previó que las colinas hondureñas se convertirían en su hogar durante los próximos 34 años.

La consideración que sus colegas tienen por él se hace evidente cuando hablan del tipo de persona que George era. “Era un hombre de su propia cultura. Lo que aparentaba era lo que era. No había nada oculto. Él no era alguien que se dejaba llevar por la corriente o por lo que otros pensaran. A pesar de que tenía su propia identidad él nunca se impuso ante nadie, tampoco creía que los demás debían ser como él. Apreciaba las diferentes culturas, comportamientos y personalidades, para él la diversidad era saludable. Como miembro de la facultad, los estudiantes en general lo amaban, sus colegas lo amaban y admiraban. Además de la calidad de su espíritu, él tenía un gran sentido del humor, tenía una manera de no tomar las cosas tan en serio al punto de que él u otros se sentirían abrumados por ellas. George tenía un humor que hacía el momento más llevadero y de hecho, cuando uno estaba con George, uno anticipaba que habría un momento de humor. La gente disfrutaba de estar con alguien que tenía la capacidad de ver el lado más ligero de las cosas en lugar de enfocarse en lo negativo. Esto no significa que George no tuviera la capacidad de analizar o enfrentar situaciones complejas y difíciles. De hecho tenía una mente brillante, “comenta Dr. Jeffrey Lansdale, Rector de ZAMORANO.

Los deportes también fueron parte de la aventura. El Dr. Abelino Pitty, uno de los amigos más cercanos de George, comenta: “George y yo jugamos softball durante varios años. Me decía que había ido a una escuela primaria rural y pequeña donde los niños practicaban todo tipo de deportes, pero estaba particularmente atraído por las carreras de larga distancia y jugaba fútbol americano y béisbol. En el béisbol, era un lanzador, su tiro era suave y con la izquierda. Cuando llegó a ZAMORANO, representó a la universidad en las reuniones de la liga de softbol en Tegucigalpa. En 1993 ganamos el primer lugar en el torneo, todavía guardamos el trofeo. Algo que yo admiraba de George era su capacidad para apreciar y escuchar a la gente sin importar su origen social o económico. Puede que hayas oído que George era una buena persona, la gente no dice eso sólo porque murió. Realmente era una buena persona”.

La Señora Gloria de Rojas recuerda que “todas las semanas, George se unía al club de póquer, se llamaban Los Siete Samuráis aludiendo a los siete finos miembros y cada semana se reunían en un hogar diferente. George tenía una perspectiva muy positiva no sólo sobre la vida, sino también sobre la gente, eso es lo que más admiré de él”.

Los Siete Samuráis

George fue un destacado botánico y biólogo que durante más de 30 años enseñó a estudiantes de ZAMORANO originarios de toda Latinoamérica. Dedicó su vida profesional al estudio de la flora nacional y mesoamericana, por medio del Herbario Paul C. Standley de ZAMORANO, estableciendo un precedente científico para muchas especies indocumentadas. Era apropiado que al final de su vida parte de sus restos cremados fueran depositados en la misma tierra que hace años había sugerido que fuera protegida del mal uso público y dedicada a la investigación y el aprendizaje ambiental, la Reserva Biológica Uyuca.

Reconocimiento póstumo

El campus de ZAMORANO también tiene el honor de albergar restos de George como recuerdo del legado de valores, virtudes y conocimientos que dejó. En honor a su vida, estudiantes, profesores, miembros de la Junta de Fiduciarios, miembros del personal de la institución, amigos y familiares de George, se citaron para compartir gestos de cariño a su memoria y para presenciar la siembra de un árbol (Ceiba speciosa) que en sus entrañas recibió las cenizas de nuestro querido profesor. Las cenizas fueron esparcidas por dos estudiantes, miembros de la Junta de Fiduciarios, amigos y familiares. En el evento, la Dra. Alison Stone, quien preside la Junta de Fiduciarios, leyó un poema de Emily Dickinson, texto que acompañará la placa en su memoria. [Ver discurso de Dr. Juan Medrano honrando la memoria de George aquí].

ZAMORANO extiende sus más sinceras condolencias a familiares y amigos de George Edmund Pilz, un hombre que sigue viviendo en la mente y el corazón de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. Celebremos el regalo de su vida. 

***

Un agradecimiento especial al Dr. Jeffrey Lansdale, a la Dra. Lilian Ferrufino, a la Sra. Gloria de Rojas, al Dr. Abelino Pitty y al Dr. Juan Medrano por contribuir a este artículo sobre un querido profesor, colega y amigo.

1 Comment

  1. Oscar Coello Arteta dice:

    No tuve el honor de ser su alumno. Lo trate alguna vez y me di cuenta de que , era un hombre

    diferente, humilde y caballeroso. Despues de esta exaltacion de su vida y obra, comprendo

    porque colegas y amigos lo han ponderado, como a pocos.

    Dios lo tenga en su seno.

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