Plásticos que ponen en riesgo la salud | Universidad Zamorano
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12 diciembre, 2017

Plásticos que ponen en riesgo la salud

Autor: Byron Aníbal Cordón Cardona

Estudiante de la Carrera de Agroindustria Alimentaria, 2017

El estudio de Byron Cordón fue realizado en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) en México, bajo la asesoría técnica de la Dra. Herlinda Soto y la Ing. Yubia de Anda,  el cual consistió en determinar la transferencia de masa de compuestos tóxicos desde el envase hacia simulantes de alimento.

Un simulante alimentario es aquella sustancia que asemeja las características físicas y químicas de un alimento, y comparado con un alimento real, hace más fácil realizar un análisis. Un alimento no se vuelve inocuo o apto para consumo únicamente porque haya sido empacado con un envase hermético o de calidad. Un factor importante al asegurar la inocuidad de un envase inocuo es que éste no libere partículas residuales desde su composición hacia el alimento. Esa liberación de partículas está influenciada por algunos factores como la temperatura, el tipo de envase,  la composición del alimento, la forma de contacto, el pH y el tiempo de contacto. Este desprendimiento de partículas es un parámetro que en Latinoamérica no se regula debido a que no existe un reglamento que lo restrinja.

La Unión Europea (UE) estableció en el 2011 un reglamento que limita el uso y la cantidad de ciertos aditivos y compuestos utilizados en los envases, tratando de disminuir el riesgo de afectar a los alimentos. También ha establecido metodologías para determinar la transferencia de compuestos del envase al alimento denominándolos pruebas de migración. Estas pruebas consisten en exponer un envase a ciertos simulantes alimentarios por un determinado tiempo y temperatura para luego calcular por diferencial de pesos la cantidad de material migrado o transferido.

El proyecto especial de graduación de Cordón, consistió en determinar la migración de dos compuestos presentes en un tipo de envase: películas auto-adheribles. Este envase es de uso muy común para envolver diversos alimentos, desde bandejas de chorizos u otro producto cárnico hasta baleadas o burras (comida hondureña), quesos madurados, vegetales, pescado fresco, frutas y otros alimentos.

La gran mayoría de estas pelílculas están hechas de un polímero denominado Polivinilo de cloruro, comúnmente conocido como PVC. Probablemente te preguntas: ¿el PVC no es un material rígido, muy utilizado en tuberías de riego o sistema de cubrimiento de cableado eléctrico? Si, así es. El PVC es un material rígido, pero también en la industria elaboran películas de PVC destinadas para envasar alimentos. La forma de convertir un PVC rígido a blando y flexible se logra añadiendo plastificantes. Un plastificante es un compuesto sintético o natural que se introduce en las cadenas del polímero y lo hace maleable y flexible a temperatura ambiente.

Existen muchos tipos de plastificantes sintéticos, sin embargo uno de los más utilizados por su bajo costo y su alto poder plastificante son los ftalatos. Los ftalatos son compuestos líquidos derivados del petróleo que se han añadido por muchos años al PVC, lo hacen más blando y flexible. Sin embargo, no se ha puesto atención a la alta toxicidad de los ftalatos para la salud humana y la capacidad que tienen de migrar o de transferirse desde el material de PVC, donde fueron añadidos, hacia el alimento que están envasando.

Se evaluaron 4 marcas de películas autoadheribles. Se determinó que contenían en la matriz polimérica dos tipos de ftalatos Bis-(2-ethylhexyl) ftalato, conocido comercialmente como DEHP, y el di(2-etilhexyl)tereftalato, conocido comercialmente como DEHT. A través de pruebas de migración se determinó la cantidad de DEHP y DEHT que se transfería desde las películas a los simulantes alimentarios.  Es importante mencionar que para DEHP la Unión Europea regula la cantidad migrada, la cual no debe superar en 1.5 mg DEHP/kg de alimento. Para el DEHT el valor es más alto, hasta 60 mg DEHT/kg de alimento. Esto se debe a que el DEHP es un ftalato muy tóxico, la Unión Europea lo clasifica como uno de los 6 más riesgosos debido a que se considera disruptor endocrino, provoca daños hepáticos y renales, es transplacentario, genera toxicidad reproductiva y es carcinogénico. El DEHT,  por su parte, se ha evaluado su toxicidad en laboratorios y no se han confirmado reportes preocupantes de este compuesto comparables con el DEHP, algunos artículos lo consideran como un ftalato de la nueva generación y lo clasifican como no tóxico y con un bajo potencial de migración.

En el estudio de Byron Cordón se determinó que el DEHP tiende a migrar hasta 38.5 veces más hacia alimentos con alto contenido graso (mayor a 15% de grasa) que a los alimentos acuosos, es decir aquellos con bajo contenido graso, superando en hasta 39 veces más el límite establecido por la Unión Europea. Al evaluar el efecto de la temperatura esta no fue un factor influenciable en la migración de ftalatos, según los resultados obtenidos.

Según la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) la ingesta máxima de DEHP permisible diariamente por persona es de 0.05 mg/kg de peso corporal. Con los resultados en este estudio se determinó que una persona promedio podría estar consumiendo alrededor de 5-6 mg de DEHP si consumiese alimentos grasos que pudieron estar en contacto con este tipo de envases. Se confirmó que el DEHT es un ftalato con poco riesgo tóxico y baja migración o desprendimiento. En el estudio realizado se observó que migró 18-19 veces menos que el compuesto DEHP.

Con los resultados en este estudio se confirma que el uso de DEHT reduciría los riesgos a la salud de los consumidores, sin embargo la industria aún sigue utilizando DEHP, porque la ley todavía lo permite. Alternativas para regular esta problemática sería establecer una normativa para Latinoamérica donde se restrinja la cantidad de DEHP a utilizar en las películas y restringir la cantidad migrada hacia alimentos, o sustituir este compuesto por el DEHT.

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