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Elías Salame, filántropo Zamorano de 32 generaciones

Para este altruista todos los zamoranos en especial los becarios, tienen la obligación moral de retribuir a la escuela promoviendo la difusión de sus logros en materia de enseñanza, y sobre todo siendo cooperantes para favorecer a jóvenes de escasos recursos que busquen formarse en Zamorano.

Motivado por conocer Europa y los molinos de viento, Elías Salame, clase 62, decidió atender la invitación de dos amigos que le despertaron una madrugada a mediados de los años 50´s, para presentarse a un examen de admisión y obtener una beca para estudiar en la Escuela Agrícola Panamericana de Honduras, país al que confundieron con Holanda.  Esta confusión cambio el rumbo de su vida y lo convirtió en un destacado agrónomo, cuyo agradecimiento con la institución que lo formó se tradujo en filantropía en favor de 32 generaciones de bolivianos graduados en esta universidad.

El amor por su alma máter, llevó a Salame a cooperar estrechamente con Zamorano en el tema de promoción institucional y gestión estudiantil de 1970 al 2002. Como un deseo de retribuir la preparación que la escuela le brindó, dedicó su tiempo, esfuerzo y recursos de manera totalmente gratuita durante 32 años, impulsando actividades en nueve departamentos de su natal Bolivia.

Por 22 años este altruista pagó con fondos propios la promoción de Zamorano en su país, y fue hasta 1992 que al entonces presidente de la Asociación de Graduados de la Escuela Agrícola Panamericana (AGEAP-Bolivia) se le otorgaron 1,500 dólares, mismos que le transfirió al no tener tiempo para realizar las actividades.

“Sabía que Yo estaba haciendo esa actividad me mandó el cheque, desde que lo recibí comencé a rendir cuentas y desde entonces parte de mis gastos para promoción fueron pagados por Zamorano”, recordó.

Aporte al desarrollo de Bolivia con profesionales de éxito

Sin embargo, otra motivación que movía a Salame a brindar su colaboración fue la necesidad de apoyar a Bolivia y sobre todo a su región Santa Cruz, que es fundamentalmente de vocación agropecuaria, mediante la capacitación de profesionales para desarrollar el sector agropecuario y sabía que solo sería posible lograrlo en Zamorano.

Luego de tres décadas de apoyo, este filántropo zamorano, dice sentirse satisfecho al ver a los nuevos graduados ser profesionales de éxito que aportan “inmensamente” al desarrollo y crecimiento de su país. “En nuestro departamento que es Santa Cruz, lo zamoranos son responsables de más del 15% de la producción agropecuaria, también destacan como parte del directorio de todas las agrupaciones privadas y públicas, ellos se identifican con valores de trabajo, constancia y esfuerzo que Zamorano ha inculcado”, enfatizó.

Cataloga a la institución como un taller de lapidación que recibe piedra en bruto y la vuele diamante. “Fui a visitar la escuela en muchas oportunidades y vi en persona la constante evolución y mejoría académica logrando la formación de líderes innovadores capaz de enfrentar los retos que se presentan en la actualidad”, agregó.

 “Instó a los colegas a aportar con dinero al fondo de ayuda económica para postulantes y estudiantes de recursos muy escasos, para que tengan la misma oportunidad que ellos tuvieron para ser zamoranos. Queridos colegas ustedes no saben la satisfacción y alegría que uno siente al ver a esos graduados ya colegas profesionales, muchos de ellos exitosos y recordarlos cuando ellos mismos batallaron por conseguir estudiar en Zamorano y que fue posible porque tu ayudaste con tu granito de arena. Hay colegas que apoyan a la escuela sigan su ejemplo”, demandó.

Recorrido Profesional ¿Quién es Elías Salame?

Don Elías fue el primer boliviano favorecido con beca, misma que ganó tras postularse a la prueba que aplicó el Dr. William Paddock, a 90 jóvenes. Sin embargo, tras ser el único en aprobar el examen le entró la curiosidad por saber de qué trataba el beneficio que había logrado, “pregunté al examinador para que carrera era ese examen, entonces me respondió, para estudiar agronomía en la EAP de Honduras, y me dio una breve explicación de lo que era la institución”, expresó.

Fue así como descubrió que sus amigos habían confundido Honduras con Holanda, “así que mentalmente dije adiós a los molinos y le di la bienvenida a las tortillas”, expresó. Aunque nunca había pensado en estudiar agronomía, su familia tenía una propiedad agrícola-ganadera, y esto lo terminó de convencer para tomar la decisión de aceptar la beca, convirtiéndose en el segundo alumno de origen boliviano en estudiar en la escuela, (el primero fue Rosalino Gómez).

Tras formarse en Zamorano, y adquirir herramientas como: disciplina, liderazgo, y sobre todo entender el lema el trabajo todo lo vence, que se convirtió en el arma con la que batalló toda su vida profesional, regresó a su país para formar su propia empresa avícola misma que declinó al no encontrar mercado para su producción de 1,200 aves mensuales. Entonces decidió viajar a Brasil donde laboró para dos importantes empresas forestales.

En 1965 regresó a Bolivia siendo reclutado por el entonces presidente el general René Barrientos Ortuño, a través de la Ley del Servicio Civil Obligatorio, quien le designó un cargo en el Ministerio de Agricultura, dada la necesidad de contar con un ingeniero forestal, escasos en esa época. Ahí laboró por nueve años desempeñando diferentes cargos, que le permitieron realizar estudios para la declaratoria de las reservas forestales El Choré y el Parque Nacional Isiboro-Secure, entre otros.

Tras convalidar su título de ingeniero agrónomo, en 1982, en la universidad Autónoma David René Moreno, se convirtió en catedrático de ecología de esa institución. En su trayectoria gremialista destaca como: presidente de la Cámara Forestal de Bolivia por 11 gestiones consecutivas, así como asesor y luego director, de manera paralela desarrollo sus empresas; una consultora forestal, una sociedad dedicada a la siembra de arroz, un ingenio arrocero, una empresa minera y una fábrica de hielo.

En 1995 organizó Fundelzamo (Fundación de Desarrollo el Zamorano) que tuvo vigencia hasta 2010 cuando se agotaron los fondos. Asimismo, fue fundador del capítulo de la Asociación de Graduados de la Escuela Agrícola Panamericana (AGEAP-Bolivia), que presidió por múltiples gestiones.

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