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Fundación Kellogg y Zamorano: tres décadas brindando oportunidades que trasforman vidas

La relación de amistad y apoyo entre la Fundación y esta universidad ha contribuido para capacitar a cientos de personas que a su vez se vuelven transformadores e impulsores de desarrollo de sus municipios.

Como una muestra de sólida amistad y colaboración, la Oficial de Programas de la Fundación W. K. Kellogg, Arelis Díaz, visitó Zamorano, para conocer el  impacto que por más de tres décadas han tenido los proyectos que han llevado a cabo ambas instituciones, que han contribuido con el desarrollo general de la región y transformado la vida de miles de personas a través de iniciativas de desarrollo rural, capacitaciones, asistencia técnica y ayuda financiera a más de cien estudiantes latinoamericanos mediante programa de becas.

La funcionaria se reunió con miembros de la Junta de Fiduciarios, el rector Dr. Jeffrey Lansdale, docentes, estudiantes becarios de la Fundación, y beneficiarios de los proyectos de zonas aledañas a la universidad, que abarca programas sociales, ambientales y educativos en favor de niños, adolescentes, jóvenes, mujeres y agricultores, cuyo objetivo es lograr una reducción significativa de la pobreza en sus lugares de origen.

Como parte de esta alianza se construyó en 1989 el Centro Kellogg Zamorano, que por 30 años ha desarrollado alrededor de 8, 900 eventos y capacitado en diversas temáticas y brindado conocimiento a más de 489,000 participantes de diversas partes del mundo. Recientemente el Centro fue renovado y como muestra de agradecimiento se develó una placa con pergaminos de 1989 y 2019, con la leyenda “Zamorano es el secreto mejor guardado de toda Latinoamérica”, en remembranza a las palabras del Dr. Norman Brown, primer presidente de la Fundación Kellogg que visitó esta alma máter en 1984 y que inició la relación entre las dos instituciones. La develación de la placa estuvo a cargo de los fiduciarios zamoranos, Dr. Alison Stone y John Crowley, y la Sra. Díaz.

El impulso brindado por la entidad estadounidense permitió a Zamorano ser conocida en diversos países de Latinoamérica como una institución que hace transferencia de tecnología hacia otros. El impacto de la relación ha ayudado a capacitar a miles de personas e influyó en su currículo, con cursos de extensión, mediante la creación de módulos de transferencia de conocimientos de aprender haciendo, por lo que no es un financiamiento aislado, ya que ha ayudado a darle forma al quehacer de esta alma máter.

El alcalde de Villa de San Francisco, Sr. Janio Borjas, que es uno de los miles de beneficiados gracias a la alianza Kellogg Zamorano, ofreció su testimonio de como su municipio ha sido favorecido por el conocimiento que se le brindó. “En 2002 tuve la oportunidad de recibir un diplomado en el manejo de recursos hídricos, conocimos la experiencia del manejo del recurso, agua. Hoy, como alcalde veo la necesidad en la época de verano y haciendo uso de lo aprendido en ese diplomado, vino la idea de construir una cosechadora de agua; en la que logramos almacenar 20, 000m3 de agua y con eso bajaron los racionamientos de ocho días a tres días. Actualmente, tenemos construida la segunda cosechadora de agua con la idea de seguir reduciendo los cortes del líquido”, reseñó.

La Dra. Alison Stone, presidenta de la Junta de Fiduciarios comentó que en Zamorano suceden cosas importantes donde se ayuda a la gente a progresar, “este centro nos ayuda a vincularnos con las comunidades que nos rodean, no solo a nivel local, aquí viene gente de toda Centroamérica y el mundo, a hacer cosas importantes para ayudar al desarrollo de sus comunidades. Compartimos muchos objetivos como educar, ayudar y sacar de la pobreza a quien podamos, son 30 años de mantener este centro vivo”.

Finalmente, la Oficial de Programas de la Fundación Kellogg, Sra. Arelis Díaz, expresó que sentía satisfacción de ver que el ideal del señor Kellogg de invertir su dinero en personas se había realizado. “Hoy hemos visto que hemos estado invirtiendo apropiadamente, vemos que el impacto es sobre generaciones. Este lugar es muy especial y sé que lo que están haciendo es resolver los problemas de la comunidad y ayudar. Las comunidades tienen la solución a sus problemas, solamente hay que apoyarlas, tenemos que seguir teniendo acción, gracias por lo que están haciendo y por seguir el sueño del señor Kellogg”, agregó.

En tres décadas de  alianza entre la Fundación Kellogg y Zamorano, se han llevado a cabo proyectos como: el Programa de Desarrollo Rural (PDR), el Proyecto UNIR- Centrado en extensión y promoción para el desarrollo en el Valle Yeguare  ampliado a seis municipios; un programa de fortalecimiento de la educación técnica agropecuaria salesiana en Bolivia; un proyecto centrado en reducción de la pobreza, promoviendo desarrollo saludable de juventud y participación de comunidades socialmente y económicamente activas en la región del Yeguare; un proyecto para asistir a instituciones educativas rurales/agrícolas para contribuir más efectivamente al desarrollo y bienestar de áreas rurales; y programas de becas que han beneficiado a unos 125 jóvenes de América Latina.

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