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Disminuir la pérdida y el desperdicio de los alimentos: oportunidad para avanzar a los sistemas alimentarios sostenibles y contribuir al hambre cero

Por: Adriana Hernández, Profesora Asociada de Nutrición y Seguridad Alimentaria, y Stephany Lanza, consultora en nutrición, Departamento de Agroindustria Alimentaria.

El Día Mundial de la Alimentación 2021 tiene por lema “mejor producción, mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor para todos”, dentro del contexto de la construcción de sistemas alimentarios sostenibles y resilientes1. Estos incluyen a todas las actividades relacionadas con la producción, procesamiento, distribución, preparación y consumo de los alimentos, cuyos resultados se verán reflejados en la nutrición y la salud, el crecimiento socioeconómico, la equidad y la sostenibilidad ambiental2. Todos tienen una participación en el sistema, con efectos sobre lo que se produce, procesa, distribuye, y como consumidores finales.

Los actuales sistemas alimentarios no garantizan la seguridad alimentaria y la nutrición de todas las personas, existiendo alrededor de 811 millones de personas que padecen hambre, sin contar los 132 millones de personas amenazadas por la inseguridad alimentaria y nutricional debido a la pandemia por COVID-193. Lo que hace que se esté lejos de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 2: poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible1.

A pesar de estas cifras alarmantes de subalimentación, el 14% de los alimentos del mundo se pierde en el proceso de producción, procesamiento, almacenamiento y traslado inadecuados, y el 17% se desperdicia por parte de los consumidores (11% en los hogares, 5% en los servicios de alimentación y 2% en las tiendas al por menor)4. Eso se traduce que, a nivel mundial, cada año, se desperdicia el 45% de las frutas y verduras, el 30% de los cereales y el 20% de las carnes, lo que equivaldría a aproximadamente 3,700 millones de manzanas, 763,000 millones de cajas de pasta y alrededor de 75 millones de vacas5. En 2016, la FAO estimó un promedio de 13.8% de pérdidas de alimentos a nivel mundial, y 11.6% en América Latina6. La pérdida y desperdicio de los alimentos, no afecta únicamente a la seguridad alimentaria y nutricional de las familias, sino también al medio ambiente, ya que se generan emisiones de gas de efecto invernadero (GEI) que contribuyen al cambio climático, ya que todos los recursos que son utilizados para su producción -agua, tierra, energía, mano de obra, capital- también se desaprovechan”4.

De ahí que reducir la pérdida y el desperdicio de los alimentos constituya una pieza clave parar la construcción de los sistemas alimentarios sostenibles. La meta 12.3 del ODS 12 (consumo y producción sostenibles) es reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores, y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha 4. Esta meta constituye un gran reto, que requiere que los agricultores, gobiernos, empresas e instituciones, restaurantes y consumidores, sean conscientes del importante rol que juegan y el compromiso que se debe adquirir en procurar disminuir las pérdidas y desperdicios de alimentos5.

Para ello, los gobiernos y tomadores de decisiones deben invertir y promover políticas y acciones innovadoras para la reducción de la pérdida y desperdicio de alimentos, a lo largo de toda la cadena de alimentos4. Por ejemplo, Chile conformó la “Comisión Nacional para la Prevención y Reducción de las Pérdidas y Desperdicios de Alimentos”, que ha implementado diferentes políticas y estrategias, como el proyecto «Medición y gestión de las pérdidas de frutas y hortalizas en la fase de producción para Chile», donde consolidaron las experiencias de los agricultores de cultivos de papa, lechuga, frambuesa y tomate, con las que realizaron la “guía para prevenir y reducir la pérdida de frutas y hortalizas”7.

Por otro lado, las empresas e instituciones privadas deben mejorar la comunicación y la transparencia entre todos los participantes de las cadenas de suministro de alimentos, reducir, reutilizar o mejorar los envases de los alimentos (amigables con el medio ambiente), así como invertir en investigación y aplicación de medidas innovadoras para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos en toda la cadena de suministros4. Por ejemplo, la Unión Europea definió la iniciativa “Too Good to Go”, en los servicios de alimentos y restaurantes de diferentes ciudades, especialmente en España. Esta, es una aplicación para vender los excedentes de comida preparados a precios reducidos al final del día. De esta manera los consumidores seleccionan alimentos con descuentos y evitan que los alimentos terminen en el basurero8.

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Ya que el 11% de los desperdicios ocurre en los hogares, como consumidores existe una gran responsabilidad en realizar acciones que contribuyan a la reducción de estos desperdicios. Son muchas las acciones que se deben llevar a cabo, comenzando por hacer una elección de alimentos a consumir de manera responsable. A continuación, se detallan algunas de las propuestas por la FAO, que se pueden implementar en los hogares:

Fuente: Adaptado del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. FAO, 2021.

  1. Ser consciente a la hora de comprar los alimentos: planificar las compras realizando listas de lo verdaderamente necesario, comprar únicamente las porciones necesarias y revisar siempre la fecha de caducidad de los alimentos4,9.
  2. Comprar frutas y verduras que tengan imperfecciones o estén maduras: si una fruta o verdura se va a consumir el día de la compra, podemos elegir las más maduras, con alguna mancha o abolladura, y así garantizamos que no acaben en la basura al día siguiente9.
  3. Mejorar el almacenamiento de los alimentos: organizar los alimentos ubicando atrás el de mayor vigencia hasta ubicar adelante el más próximo a vencer, permitiendo utilizar primero esos alimentos o donarlos para evitar su desperdicio, además de contribuir a que otras personas tengan acceso a alimentos seguros4,9.
  4. Servir o preparar las porciones que se van a consumir: al momento de servir o preparar un plato, ser conscientes de las porciones que verdaderamente consumiremos. De igual manera, al ir a un restaurante podemos compartir platillos cuyas porciones sean mayores, o llevar a casa lo que no se consuma, y consumirlo en otro tiempo de comida9.
  5. Aprovechar al máximo cada parte de los alimentos: utilizar primero los alimentos frescos, maduros o próximos a vencer, dividir en porciones los alimentos y refrigerar o congelar aquellos que no se consumirán pronto para que duren más tiempo, preparar jaleas, encurtidos y/o jugos de los excedentes de vegetales y frutas. Incluso utilizar los desechos orgánicos como composta en lugar de botarlos a la basura9.

Finalmente, como institución académica, promotora de los sistemas alimentarios sostenibles, la comunidad zamorana debe participar activamente en la investigación interdisciplinaria y aplicada en torno a la pérdida y el desperdicio de alimentos4, identificando y proponiendo acciones innovadoras factibles de poner en práctica, dentro y fuera del campus. Todos pueden participar en la construcción de los sistemas alimentarios sostenibles, saludables y resilientes que garanticen la seguridad alimentaria sin distinción, contribuyendo al ODS 2 Hambre Cero y al ODS 12 de Consumo y Producción Responsable, y así construir un mejor futuro para las siguientes generaciones.

Referencias

  1. Día mundial de la alimentación: participe. 2021. http://www.fao.org/world-food-day/communication-toolkit/es
  2. 2014. Las pérdidas y el desperdicio de alimentos en el contexto de sistemas alimentarios sostenibles. Un informe del Grupo de alto nivel de expertos en seguridad alimentaria y nutrición del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial. Roma, 2014.
  3. FAO, FIDA, OMS, PMA y UNICEF. El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2021. Transformación de los sistemas alimentarios en aras de la seguridad alimentaria, una mejor nutrición y dietas asequibles y saludables para todos. Roma, FAO. 2021. https://doi.org/10.4060/cb5409es
  4. Pon fin a la pérdida y el desperdicio de alimentos. Por las personas. Por el planeta: participe. 2021. http://www.fao.org/3/cb6236es/cb6236es.pdf
  5. El desperdicio de comida, una oportunidad para acabar con el hambre. Noticias ONU, 2018. https://news.un.org/es/story/2018/10/1443382
  6. Base de datos de pérdida y desperdicio de alimentos. 2019. http://www.fao.org/platform-food-loss-waste/flw-data/en/
  7. FAO y ODEPA. Guía de buenas prácticas para la prevención de la pérdida de alimentos. Chile, 2019. https://www.odepa.gob.cl/wp-content/uploads/2019/11/Guia-para-prevenir-y-reducir-la-perdidad-de-frutas-y-hortalizas.pdf
  8. Too good to go. Salva comida, ayuda al planeta. 2016. https://toogoodtogo.es/es/
  9. ¿Qué son las Pérdidas y Desperdicios de Alimentos (PDA)? Guatemala, 2020. http://www.sesan.gob.gt/wordpress/2020/01/17/que-son-las-perdidas-y-desperdicios-de-alimentos-pda/

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