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Por: Dra. Adriana Hernández Santana1Profesora Asociada, Departamento de Agroindustria Alimentaria, Escuela Agrícola Panamericana ZAMORANO.

En los últimos años, y más recientemente, varios factores han desviado al mundo de la senda para dar fin al hambre y la malnutrición en todas sus formas para 2030. Las dificultades han aumentado a raíz de la guerra entre Rusia y Ucrania, además de los efectos de la pandemia de la COVID-19 y de las medidas para contenerla.

Este análisis sobre la inseguridad alimentaria es un llamado de atención para tomar medidas inmediatas y a mediano plazo para contener el hambre de miles de personas que la estarán sufriendo, con sus consecuencias en el desarrollo humano y de los países, particularmente aquellos en vías de desarrollo.

Entre los principales factores determinantes de los cambios recientes en la seguridad alimentaria y la nutrición, cuya frecuencia e intensidad van en aumento, constan los conflictos, la variabilidad y las condiciones extremas del clima y las desaceleraciones y debilitamientos de la economía, agravado por las causas subyacentes como la pobreza y altos niveles de desigualdad1.

El índice de precios de los alimentos de la FAO se situó en abril de 2022 en un promedio de 158,5 puntos, 36,4 puntos (29,8 %) por encima del valor registrado en el mismo mes del año pasado. En abril se registró una caída de precios debido a una importante disminución del subíndice de precios de los aceites vegetales, junto con un ligero descenso del subíndice de precios de los cereales. Paralelamente, los subíndices de precios del azúcar, la carne y los productos lácteos registraron un aumento moderado2. Más recientemente, se ha registrado el incremento del costo del petróleo, los fertilizantes y los mayores países productores de cereales, como Rusia, Ucrania e India, tienen restricciones para continuar en la cadena de comercialización, ya sea por efectos de la guerra directamente, o por decisiones propias para asegurar su soberanía alimentaria, ante una inminente escasez de granos en los próximos meses, debido a la falta de cultivo en los campos agrícolas.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, en un foro en línea el pasado jueves 26 de mayo, dijo: “22 millones de toneladas de granos se mantienen en silos hoy. No podemos suministrarlos a los mercados internacionales donde se necesitan en este momento», ya que Rusia continúa bloqueando las principales rutas de exportación del país a través del mar Negro y el mar de Azov, y calificó la situación como una «catástrofe» potencial para la seguridad alimentaria mundial3.

El funcionario ucraniano refirió que las estimaciones de la ONU de que la hambruna podría afectar a 50 millones de personas adicionales este año eran una estimación «conservadora», ya que el número de afectados será mayor. “La hambruna no viene sola, siempre va acompañada de un caos político que exacerba la situación, arruina la vida de las personas y crea condiciones inseguras para la gente común”, dijo. «En julio, cuando muchos países agoten sus existencias de la cosecha del año pasado, será evidente que la catástrofe realmente se avecina”3.

Por su parte, el Informe Global sobre Crisis Alimentarias de 20224, basado en el análisis de datos 2021 de la Clasificación de fase de seguridad alimentaria integrada (IPC) o fuentes comparables destaca el deterioro alarmante de la inseguridad alimentaria aguda en numerosos países/territorios con crisis alimentaria. Casi 193 millones de personas estaban en Crisis o peor (IPC/CH Fase 3 o superior) o equivalente a 53 países/territorios, como resultado de la intensificación de conflictos, crisis económicas y severos efectos del cambio climático en los últimos años, o una combinación de estos factores.

Honduras con inseguridad alimentaria aguda

Actualmente, en Honduras, según el informe CIF 20225, 2.6 millones de personas (proyección estimada) estarían en crisis o emergencia de inseguridad alimentaria aguda en el período de hambre estacional de junio a agosto 2022, y requerirían atención urgente. Estas personas están distribuidas a nivel nacional a excepción del departamento de Islas de la Bahía que se cataloga en Fase Acentuada (Fase 2 de la CIF). La crisis, refiere el informe, es producto de la marcada alza en el precio de los productos de la canasta básica y combustibles, una disminución en la producción de granos básicos como maíz (65%) y frijol (75%) debido a razones climáticas, limitado acceso a insumos o temor a pérdida en las cosechas, incidiendo en un aumento de precios de dichos alimentos básicos en la dieta hondureña.

Los factores de riesgo a monitorear, recomendados por el mismo informe, son las condiciones subyacentes de pérdidas de cultivos, la baja estacional en las opciones de empleo rural, la progresión de la recuperación del empleo, la evolución de la pandemia del COVID-19, las limitaciones a la economía, el incremento de la migración irregular y el shock de precios de los productos de la canasta básica e insumos agropecuarios, que evidentemente se han incrementado. Estos factores estarían influyendo en los patrones de consumo de la población mediante limitaciones de acceso y disponibilidad de alimentos.

Para ello, es necesario considerar diferentes estrategias a corto y mediano plazo como ser la ayuda alimentaria a los grupos mayormente vulnerable y claramente identificados, asistencia monetaria y redistribución de activos. Además, se requiere la promoción de huertos urbanos y caseros, la promoción del consumo de alimentos autóctonos revalorizados y su respectiva siembra, estabilización de la alimentación escolar para asegurar la alimentación de este grupo de población, fomento de la lactancia materna y alimentación complementaria con protección de la madre embarazada y lactante, para prevenir el incremento de la desnutrición, entre otras.

La Escuela Agrícola Panamericana ZAMORANO, motiva a sus estudiantes al liderazgo en la producción agrícola y pecuaria, la comercialización justa de los alimentos y consideración del medio ambiente, además de la búsqueda de alimentos innovadores con enfoque nutricional de fácil acceso físico y económico para la población, preferentemente con insumos locales.

Referencias

  1. FAO, FIDA, OMS, PMA y UNICEF. 2021.El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2021. Transformación de los sistemas alimentarios en aras de la seguridad alimentaria, una nutrición mejorada y dietas asequibles y saludables para todos. Roma, FAO. https://doi.org/10.4060/cb4474es
  2. FAO 2022. Índice de precios de los alimentos de la FAO. [accessed 2022 Mayo 29]. https://www.fao.org/worldfoodsituation/foodpricesindex/es/
  3. Noticias CNN. [accessed 2022 Mayo 29]. https://cnnespanol.cnn.com/2022/05/27/ultimas-noticias-guerra-ucrania-rusia-trax/
  4. Global Network against Food Crises. 2022 Global Report on Food Crises (GRFC 2022). https://es.fsnnetwork.org/resource/2022-global-report-food-crises
  5. Honduras. Análisis de inseguridad alimentaria aguda de la CIF diciembre 2021 – agosto 2022. Publicado en enero 2021. https://www.ipcinfo.org/

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