Es el medio, no el fin. - Artículos Zamorano
Ruanda, el Singapur de África.
11 septiembre, 2018

Es el medio, no el fin.

Autor: Hernan Mauricio Matute Ormaza
Estudiante de cuarto año
Carrera de Administración de Agronegocios

Hace unos días note que  es frecuente encontrar las redes atiborradas de contenidos que resaltan la relación chocante entre felicidad y dinero, fue entonces que me decidí por buscar estudios importantes que le den soporte a este supuesto. Mientras leía  publicaciones científicas note un patrón en común. La ciencia  me daba una explicación concreta, confiable e irrefutable, pero no dejaba de ser  fría, efímera  y sin alma que de cierta forma le estaba quitando la magia o el significado intangible a este sentimiento. Y al igual que aquellos que se inclinan hacia la parte espiritual omitiendo todo protagonismo del dinero y como resultado siguen generando dudas surgiendo otra lista de preguntas por responder. De esta manera se ha construido constantes círculos viciosos de preguntas y respuestas.

“La ciencia dice que el dinero pude comprar la felicidad si gastas de manera correcta”, con este título, la revista internacional de negocios Entrepeneur me llevo a tener una mejor idea a causa de lo que explica Jhon Rampton (2018) “Es frecuente hablar acerca de cuánto dinero se requiere para ser realmente feliz. Muchos estudios muestran que el nivel de felicidad incrementa con ingresos anuales de $75,000. Es así que,  suele  existir correlación entre los ingresos y la felicidad”.

¿Es entonces, el dinero la causa de la felicidad? La respuesta es un rotundo -¡no!- Pienso que en el camino en busca de la felicidad, el dinero no sería un destino, sería el medio para llegar a este destino. Es aquí donde uní las piezas y le encontré sentido a todo esto haciéndome las preguntas correctas como  ¿Para qué quiero tener dinero? ¿Qué hare con ese dinero? ¿Qué papel tiene el dinero en mi vida? Y más importante aún ¿De dónde vendrá este dinero?

Y al hacer énfasis en la última pregunta que califico como la “más importante” me refiero a lo que hago para generar dinero, es decir, si estoy trabajando en lo que realmente me gusta o si me levanto de la cama cada mañana con la motivación de volver al trabajo. Aunque mucha gente no le dé importancia esto, señores, es algo vital. Pues, si estás en tu trabajo y no dejas de ver el reloj esperando que se cumplan las horas de trabajo y volver a casa o peor aún, si esperas con ansias que sea fin de semana para no ir a trabajar y aunque ganes mucho dinero, al final este no tendrá relación alguna con tu felicidad.

En una de sus videos de coaching empresarial Diego Dreyfus menciona que no es correcto amar el dinero, y a cambio de esto es mejor preferirlo, y tener ideas tales como “yo prefiero estabilidad económica”, “yo prefiero un superávit  y no un déficit al final del mes”, “yo prefiero tener esas vacaciones que siempre quise y  disfrutarla sin preocupaciones, “yo prefiero tener algo de dinero para compartir”. Muchos multimillonarios como Bill Gates o Warren Buffett tienen una gran inclinación hacia el altruismo, ya que para estos, ese sentimiento de felicidad y satisfacción lo encuentran a través de acciones benéficas desinteresadas.

Ahora, a lo que a mí respecta no me caben dudas que el dinero puede ser la expresión tangible y cuantificable de la felicidad. Dicho esto, el uso que se le puede dar a esta herramienta puede ser el promotor o el detractor de tu crecimiento personal y financiero.  

11423 Comments